domingo, 29 de mayo de 2011

MALTRATO ANCIANOS-5


Ok, la respuesta es la '4'

La 4 define el Trastorno Límite de la Personalidad.

Para vuestra curiosidad os pongo el cuadro de los 10 trastornos aceptados por el DSM-IV (hay más por aceptar):
1.- A Vd no le importa estar sola? ==> esquizoide
2.- Vd cree que el mundo no la entiende y pasa de él? ==> esquizotípico
3.- Cree Vd. que la gente la quiere perjudicar? ==> paranoide
4.- Lo que más teme es que la abandonen? ==> límite
5.- El poder está en el control de los demás? ==> antisocial
6.- Lo que más la motiva es que le hagan caso? ==> histriónico
7.- Si Vd. no es la mejor es porqué los demás se lo impiden? ==> narcicista
8.- Es perfeccionista? ==> obsesivo-compulsivo
9.- Siente que los demás piensa que no vale? ==> evitativo
10.- Te ves capaz de vivir sola? ==> dependiente

Evidentemente Adesla padece desde la pubertad este problema. Su personalidad se ha fraguado en un miedo real o imaginario al abandono. A más a más la impulsividad que presenta es notoria. Los parasuicidios (o autolesiones sin intencionalidad suicida real) se clasifican en dos tipologías: la autolesión sin intencionalidad de muerte pero con el objetivo de aplacar con dolor físico el dolor emocional y la autolesión para recabar la atención de otro/s con el objetivo de romper una situación conflictiva aguda. Ejemplo del primer tipo son las quemaduras con cigarrillos y los cortes repetidos más o menos superficiales en brazos o piernas (aunque se pueden producir en cualquier parte del cuerpo). Ejemplo del segundo tipo son las sobredosis de fármacos (generalmente ansiolíticos) o cortes en la cara anterior y en la parte inferior del antebrazo (cortarse las venas). Los parasuicidas suelen morir por error (lo que sería imprudencia temeraria con resultado de muerte).

Adesla siempre se sintió muy unida a su madre. Se la hizo madurar demasiado deprisa i no hubo compensación. La compensación llegaba cuando tenía una de sus crisis. La madre era una "gallinacea". "Gallinacea" es un término que indica gráficamente como son las madres o los padres de las personalidades inmaduras (del 4 al 7).

Para mí, los trastornos de la personalidad es el campo más apasionante del estudio de la conducta humana.

Bueo, volviendo a lo nuestro.

Adesla se desmontó, su contención emocional es muy baja y su impulsividad muy alta. Tiene una fantasía muy grande y un nivel de tolerancia a la frustración muy bajo. Tiene mal concepto de sí misma.

Me contó que lo que quería era que su madre estuviera por ella y castigar a sus hermanos porqué después de haberlos "casi criado" no le reconocieran nada.

En la pericial hice mucho incapié en su problema para atenuar el hehco de una injúria o falsa denuncia. Se habló con el resto de la familia y nadie quiso denunciar.

Adesla retiró la denuncia.

El juez habló con la fiscal y esta aceptó no proseguir con una demanda pública.

Aunque Adesla lo agradeció y se disculpó ante los inculpados, sigue funcionando igual. Pero, como dijo la madre "Ella es así".

jueves, 26 de mayo de 2011

LA ANSIEDAD-5. TRATAMIENTO-1, PSICOFÁRMACOS

TRATAMIENTO

Como en la mayoría de los trastornos psiquiátricos el tratamiento se fundamenta en los pilares de la farmacología y de la psicoterapia.

A nivel FARMACOLÓGICO hay dos tipos de fármacos que intervienen y que se han de usar en conjunción: los ansiolíticos y los antidepresivos

Muchos facultativos sin ser psiquiatras se encuentran capacitados para tratar el trastorno de angustia, entre ellos destacamos a los médicos de cabecera, los médicos de familia y los internistas. Han recibido formación. El manejo de estos fármacos no es difícil y los márgenes de seguridad son amplios.

Pero demasiado a menudo nos encontramos con pacientes en los que el protocolo farmacológico se ha usado mal. El algoritmo del trastorno de angustia sigue los siguientes pasos para el control del trastorno:
  1. Uso de dos tipos de ansiolíticos:

    1. a.- Uno de vida media corta y absorción sublingual
      b.- Uno de vida media larga y absorción digestiva

  2. Uso de antidepresivos

El protocolo indica que se han de pautar a la vez los tres tipos de fármacos teniendo en cuenta que los antidepresivos NUNCA se han de prescribir de entrada a dosis plenas por el riesgo de que produzcan ansiedad (paradójico, verdad?) y otros efectos indeseables.

1.- Usualmente se pauta de entrada un ansiolítico de vida media larga entre 1 y 3 veces al día.
2.- Se instala el antidepresivo a una dosis inicial correspondiente a ¼ o ½ de la mínima dosis terapéutica recomendada para abordar una depresión.
3.- A la vez se prescribe un ansiolítico de vida media corta y se instruye al paciente de que en caso de un inicio de una crisis de pánico deposite una pastilla debajo de la lengua, si a los 5-10 minutos no han cedido los síntomas que preceden a una crisis total y completa, se tome otra y si pasados otros 5-10 minutos los síntomas siguen presentes, hay que acudir a un centro de urgencias médicas porqué puede ser que no sea una crisis de ansiedad sino una patología orgánica.

El paciente ha de llevar siempre encima entre 4 y 8 ansiolíticos de vida media corta y los ha de considerar su ”seguro personal”.

El estudio de una evolución normal en el tratamiento del trastorno de angustia nos revela que las crisis dejan de presentarse, todo y que persisten los miedos y las conductas evitativas.

En el plazo de 1 o 2 semanas ha de desaparecer casi toda la sintomatología de ansiedad.

Las conductas evitativas pueden llegar a requerir psicoterápia pero suelen irse diluyendo con el paso del tiempo hasta su total extinción.

El antidepresivo se ha de ir aumentando cada 5 a 7 días hasta las dosis recomendadas que suelen ser iguales o del doble de las mínimas recomendadas para el tratamiento de un episodio depresivo.

Las dosis eficaces de antidepresivo suelen alcanzarse al cabo de 10 a 28 días del inicio del tratamiento.

Cuando haga un mínimo de 4 semanas que no se usa el ansiolítico de vida media corta (no ha habido crisis de angustia y el nivel de ansiedad flotante es bajo o inexistente), hay que considerar que el antidepresivo ha tomado el control del cuadro.

Nos encontramos entre la semana 5ª y 8ª del proceso. Es el momento de empezar a retirar el ansiolítico de vida media larga. Este proceso se ha de hacer despacio y caso de que se reinicien las crisis de ansiedad hay que retroceder al paso inmediatamente anterior. Generalmente se disminuye la dosis y se espacian las tomas de una manera progresiva. El proceso puede durar entre 2 y 6 semanas.

Cuando el paciente consigue mantenerse estable sin ansiolíticos se recomienda mantener el antidepresivo por un plazo de 6 meses si no había un diagnóstico previo de trastorno de angustia y, de 12 a 24 meses si es una recaída o recidiva.

En los casos en que la retirada del antidepresivo provoca una recidiva inmediata, se recomienda no plantearse una fecha de fin de tratamiento farmacológico.

Porqué no usamos los ansiolíticos durante todo el tratamiento? Esta técnica no es recomendable por que los ansiolíticos crean tolerancia. Tolerancia es la capacidad que tiene el organismo de aprender a volver ineficaz un fármaco cada vez más deprisa. Ello hace que se precisen progresivamente dosis mayores de un mismo tipo de fármaco para conseguir los mismos efectos. Los ansiolíticos tienen una gran capacidad de desarrollar tolerancia en cortos espacios de tiempo. Si actuáramos así, nos encontraríamos con una adicción y tendríamos el problema añadido de desintoxicar y deshabituar al paciente con el grave riesgo de reaparición de la ansiedad.

En relación al tipo de antidepresivos a usar, nosotros recomendamos los que han demostrado tener un efecto ansiolítico. De hecho los laboratorios han demostrado que prácticamente todos los antidepresivos tienen este efecto buscado. Luego, usaremos los criterios de prescripción generales: necesidad de activar o relajar al paciente, riesgo de obesidad o de pérdida de peso, presencia inhibición social, inquietud psicomotriz, alteración del sueño, etc.

Esta es la pauta que seguirán la mayoría de los pacientes. Otros precisarán de un protocolo más complejo. Serán los llamados casos resistentes. Por suerte el protocolo es extenso y ofrece varias vías alternativas antes de agotar los recursos disponibles. En general el cambio del perfil del antidepresivo usado, la adición de otro antidepresivo o el uso de potenciadores de los antidepresivos, será suficiente.

Caso parecido ocurre con los ansiolíticos. Disponemos de gran variedad de ellos con un margen de seguridad muy bueno. A la vez hay otro tipo de fármacos que pueden ayudar a controlar la ansiedad y sus manifestaciones. Fármacos como los sedantes, los antihistamínicos, los eutimizantes (antiepilépticos), etc.

Seguiremos con la psicoterápia.

lunes, 23 de mayo de 2011

LA ANSIEDAD-4. SÍNTOMAS y ESTADÍSTICAS


Hay muchos síntomas que pueden estar presentes en una crisis de angustia; para poder realizar el diagnóstico, los expertos se han puesto de acuerdo en que se han de presentar por lo menos 4 o más de los siguientes síntomas:

    •Palpitaciones, sacudidas del corazón o elevación de la frecuencia cardíaca
    •Sudoración
    •Temblores o sacudidas
    •Sensación de ahogo o falta de aliento
    •Sensación de atragantarse, boca seca
    •Opresión o malestar torácico
    •Náuseas o molestias abdominales
    •Inestabilidad, mareo o desmayo
    •Desrealización (sensación de irrealidad) o Despersonalización (estar separado de uno mismo)
    •Miedo a perder el control o volverse loco
    •Miedo a morir
    •Parestesias (sensación de entumecimiento u hormigueo)
    •Escalofríos o sofocaciones

DATOS ESTADÍSTICOS
La frecuencia que cabe esperar en la población mundial de este trastorno es de entre el 1 y el 2% en un año. Aproximadamente entre un 33% y un 50% de las personas con trastorno de angustia tendrán agorafobia.
En relación a la incidencia en función del sexo, se sabe que en las mujeres es más frecuente el trastorno de angustia sin agorafobia (2 a 1) y en el caso de la agorafobia con trastorno de angustia es 3 veces más frecuente en los hombres.

La edad de inicio puede ser cualquiera pero es raro que la primera crisis de angustia se manifieste antes de la adolescencia o después de los 45 años de edad. Hay dos subtipos poblacionales en relación a la edad que presentan un máximo de incidencia: al final de la adolescencia y hacia los 35 años.

En cuanto a la influencia de los genes, cabe decir que los estudios demuestran una incidencia genética o hereditaria. Los estudios refuerzan estas conclusiones pero también introducen el concepto de transmisión educacional entre familiares: se sabe que los pacientes con trastorno de angustia tienen entre 4 y 7 más probabilidades de que un familiar de primer grado (padres, hijos, hermanos) también haya desarrollado o desarrolle un trastorno de angustia.

jueves, 19 de mayo de 2011

LA ANSIEDAD-3. EL TRASTORNO DE ANGUSTIA o ATAQUE DE PÁNICO.


2.- CRISIS DE ANGUSTIA y TRASTORNO DE ANGUSTIA.

Cuando una persona sufre dos o más crisis de angustia sin causas objetivables estamos hablando de Trastorno de Angustia
Además, después de cada crisis de angustia la persona tiene:
* miedo de volver a padecer otra crisis,
* miedo a que le pueda pasar algo debido a las crisis (infarto, pérdida de conocimiento, etc)
* y su conducta se ve modificada en la mayor parte de sus ámbitos.

Fijémonos en que la característica más destacable es que no hay datos objetivables que justifiquen la crisis.

Un ejemplo: una persona va por la calle y de repente empieza a encontrarse mareada. Tiene una sensación rara en la cabeza, como si la notara o como si el cerebro le presionara el cráneo. Nota ciertas dificultades para respirar y se le acelera el corazón. Puede notar un nudo en la garganta, una opresión en el pecho o una bola en el estómago. Tiene sensaciones de debilidad, de desfallecimiento, de pérdida del equilibrio. Ha de buscar un lugar donde sujetarse o aguantarse ya que le flaquean las piernas. Puede sentir mareo, vértigo o nauseas. Puede llegar a vomitar o a perder el conocimiento.

Las crisis de pánico no suelen durar mucho tiempo (5-30 minutos), aunque las hay de mucho más largas o encadenadas. Provocan un estrés muy grande en quién las padece.

La sensación es de debilidad total y de estar expectante ante un desenlace fatal. La persona se siente insignificante, desprotegida y totalmente vulnerable.

Otro hecho que agrava el estado del paciente después de la crisis es, como ya mencionamos, el miedo a volver a padecer otra, a volverse loco o morirse. Dicha sensación viene explicada por la incertidumbre de lo que a la persona le ocurre. Incertidumbre que permanece aunque la persona sepa que tiene una crisis de angustia.

El paciente no sabe lo que le ocurre, simplemente tiene pánico. Se autoexplora con el miedo de encontrar anomalías respiratorias, cardíacas, digestivas, mentales.

Sufre por que no puede dar explicación a lo que le ocurre. En su registro mnésico (memoria) están las experiencias que le han producido miedo o pánico: el castigo, la agresión, la amenaza, los accidentes, las enfermedades. Lo que siente se parece a ello pero generalmente mucho más intenso y por lo tanto, se siente amenazado. Ello le lleva a modificar conductas: puede desarrollar conductas evitativas y ciertos rituales; puede acudir a médicos para que le descarten patologías físicas; puede volverse triste y apagado o irritable y huraño; puede volverse dependiente de los demás o puede aislarse en su casa perdiendo los contactos sociales, el trabajo y desatender sus obligaciones. Entre un 17-22% de las personas con crisis de angustia repetidas acabará desarrollando un trastorno depresivo mayor, y ambos trastornos los encontramos simultáneamente en un 50-65%. Otras patologías que se pueden asociar al trastorno de angustia es el abuso de drogas o fármacos en un vano intento de auto-medicación.

El trastorno de angustia se asocia o concurre con otras patologías de la esfera ansiosa (fobia específicas, fobia social, trastorno obsesivo-compulsivo, trastorno de ansiedad generalizada, etc).

Esta búsqueda de la causa y, por defecto, el intentar evitarla puede hacer que la persona empiece a sufrir crisis de angustia en situaciones determinadas aunque no de manera invariable. Esta subclase recibe el nombre de crisis de angustia situacionales. Son más frecuentes en las persona que padecen episodios largos de crisis de angustia. Diríamos que aparecen con la experiencia.

Cuando este estado ocurre, la persona empieza a desarrollar conductas evitativas y puede llegar a ser diagnosticado de fobia (ver tema: “fobias” del presente monográfico). Una de las conductas evitativas que han adquirido nombre propio es la “agorafobia” o miedo a encontrarse en lugares o situaciones donde escapar pueda ser difícil. La agorafobia la tratamos con más detalle en el siguiente otro capítulo.

Mañana seguimos...

miércoles, 18 de mayo de 2011

LA ANSIEDAD-2. LA ANSIEDAD FLOTANTE

LA ANSIEDAD-2. LA ANSIEDAD FLOTANTE

La ansiedad flotante es un estado de ansiedad (sic), generalmente ubicado en la boca del estómago o en la dificultad de respirar, que se puede acompañar de momentos de taquicardia (aumento de la frecuencia cardíaca), de sensación de mareo, de temblores finos en manos que no ceden. Provoca desasosiego e inquietud.

Las personas describen el síntoma principal como constante a lo largo de casi o todo el día y durante casi o todos los días.

Suele desencadenarse por un estresante externo o como concomitante a un episodio depresivo, aunque también puede iniciarse sin más.

Es común que la persona lo describa como una situación de miedo constante o de inseguridad.

Es una sensación muy desagradable ya que no deja a quien la sufre tranquilo.

Puede o no ir acompañada de agorafobia (inseguridad en los espacios abiertos, a ir solo por la calle, a los lugares cerrados o a las aglomeraciones. En otra entrada se analizará y se describirá con más detalle).

Hay personas que no logran superar ni con fármacos esta situación y les lleva a la gran invalidez.

Como la depresión mayor, mejora al caer la tarde (20h más o menos) y puede llegar a ceder por la noche. Ello hace que algunas de estas personas empiecen a vivir de noche. Ello provoca un inversión del ritmo del sueño (se acuestan muy tarde o de madrugada y se levantan por la tarde).

Pero en la mayoría de las personas que la sufren puede controlarse bien con el uso de ansiolíticos.

Es la única patología del terreno de los Trastornos por Ansiedad en que los antidepresivos pueden no resultar eficaces. Con todo hay que probarlo. La razón está en que los ansiolíticos pueden, con el tiempo resultar ineficaces y requerir aumento de dosis para conseguir los mismos efectos.

El Tratamiento correcto consiste en el uso de ansiolíticos durante todo el día y no cuando aparece la ansiedad. Es más difícil cortar el episodio ansioso una vez está instalado que evitar que aparezca. La mayoría de las personas suelen beneficiarse de un período largo de tratamiento con ansiolíticos (3-6 meses sin ansiedad) y el uso concomitante de antidepresivos también durante un período largo de tiempo (12 meses, mínimo).

Hay personas que tras un tratamiento largo con ansiolíticos pueden dejarlos y mantenerse estabilizados con antidepresivos.

Hay personas que pueden cumplimentar todo el tratamiento y no volver a tener ansiedad flotante. Pero ello no es lo usual. Generalmente rebrota al cabo de un período de tiempo que oscila entre días o varios meses (3-6) sin síntomas.

Va muy bien para este tipo de patología el ejercicio físico, las técnicas de auto-relajación y el tomarse la vida de una manera menos estresante.

Es una patología que suele conllevar bajas laborales de larga duración.

Muchos pacientes acaban renunciando a los fármacos y aceptan convivir con la ansiedad aunque el gasto orgánico es alto por el aumento del arousal (estado de activación o de alerta).

Cualquier pregunta sobre el tema, no dudéis en hacerla.

En la próxima entrada expondré el trastorno de Ansiedad más frecuente en la consulta psiquiátrica: las crisis de angustia o crisi de pánico

domingo, 15 de mayo de 2011

LA ANSIEDAD-1, QUÉ ES?


Abro aquí otro enfoque de la Urna de Cristal que espero os sea útil y de agrado.
Cómo siempre, aunque pocos lo hagan, podéis dejar vuestras opiniones, afirmaciones, experiencias, consultas y demás. ANIMOS!!

1.- DEFINICIÓN
Llegamos a casa del trabajo, pasamos por el buzón y recogemos la correspondencia. Subimos al ascensor mientras repasamos el montón de propaganda que nos ha llegado con la esperanza de encontrar alguna carta. Entre medio de sobres y papeles, encontramos un aviso de correos. Miramos el remitente y leemos: “hacienda”. Sabemos que en la última declaración no hemos sido del todo sinceros. La mayoría de las personas sentirán un leve escalofrío, se les acelerará el corazón, sentirán un nudo en la boca del estómago, se quedarán sin saliva; puede que se les nuble la vista o que tiemblen. Esto es ansiedad.
Ahora nos imaginamos que estamos en una habitación de unos 9 metros cuadrados, cerrada y sin objetos. Enfrente nuestro tenemos a un depredador carnívoro: un león. La sensación que sufriremos será la de muerte inminente. Tendremos los mismos síntomas que los descritos en la ansiedad pero además tendremos la sensación de estar a punto de morir, de volvernos locos o de sentirnos desamparados.
Las personas lo describen como una sensación de pérdida de control, de inutilidad, de ser un papel en el viento. Puede haber pérdida del conocimiento, convulsiones, vómitos, desfallecimiento. Esto es una “crisis de angustia”. A las crisis de angustia también se las llama “ataque de pánico”.

En resumen: la ansiedad es una sensación parecida a la que tenemos ante un peligro inminente; mientras que la crisis de angustia es una sensación parecida a la de muerte inminente.

La diferencia entre el miedo a un peligro real y la ansiedad, es que ante el miedo real todos reaccionamos igual pero, en la ansiedad la situación que la provoca (si la hay) no producirá en todos esta reacción.

En el fondo una crisis de angustia es un estado de alerta vital. El cuerpo se pone en alerta total y la mente agudiza la capacidad de percepción de estímulos externos e internos. Pero así como ante un peligro real el estímulo es objetivable para los demás; en el caso de la angustia el estímulo no existe fuera de la mente. Respondemos ante una sensación de peligro imaginario y desconocido.

Es como un circuito de retroalimentación positiva: en el miedo ante un peligro real (p.ej. un León), se produce una situación de pánico que se manifiesta con los mismos síntomas que en un ataque de angustia. Mientras el estímulo persista (león), la persona seguirá en peligro y todas las facultades de alerta y reacción estarán activadas por encima del nivel normal de atención. Evidentemente, de persistir el estímulo, el gasto de energía es considerable así como el grado de estimulación de los diferentes órganos que intervienen (corazón, pulmones, el propio cerebro) y puede producirse un colapso por hiperestimulación o por estrés (agotamiento). Si el estímulo desaparece o su intensidad disminuye (en el caso del león si este se alejara o se fuera), la persona regresa a un nivel de alerta normal (usual). La relajación producirá un estado de agotamiento que no se sentía en la situación de alerta debido a la hiperestimulación.

En el caso de un ataque de angustia el peligro no existe en el exterior, ni en el interior; es una sensación que la mente interpreta como correcta y responde de manera adecuada. Como que la reacción es intensa y rápida, la mente no evalúa si hay o no causas objetivables para tal reacción. Está demasiado concentrada en mantenerse alerta.

Lo curioso de la ansiedad es que es susceptible de ser tratada con antidepresivos. De hecho, son el tratamiento de elección. Si nos fijamos bién, la depresión es un estado en el que el pesimismo, la inseguridad, la sensación de inutilidad, la indecisión y el agotamiento, son críticos y relevantes. Esta falta global de asertividad también se produce en las crisis de angustia: inseguridad, miedo, terror, pánico, inmovilidad, debilidad, inferioridad. El responsable primario de todas estas sensaciones es un neurotransmisor llamado serotonina. También la dopamina en sus diversas manifestaciones (adrenalina, noradrenalina, dopamina) tienen un papel activo. Quizás algún día podamos describir de una manera más precisa cuales son las diferencias entre la ansiedad y la depresión, pero hoy en día solo disponemos de estas explicaciones y de estos tratamientos. Con ello quiero decir que en psiquiatría aún cazamos mosquitos con escopetas de cazar elefantes.

Es difícil encontrar una patología donde la ansiedad no se encuentre presente. Quizás penséis que los psicópatas, psico-killers o sádicos no deben de padecer ansiedad, pero no es así. Padecen ansiedad y a menudo ataques de angustia. Lo que ocurre es que algunas de las manifestaciones e interpretaciones de la ansiedad, el individuo las puede convertir en algo parecido al placer. Ahí intervienen las endorfinas y la dopamina. No creo que sea un exceso decir que la mayoría de las personas han sentido ansiedad placentera. Recordemos: siendo niños, hemos robado una goma de borrar de una papelería o una nuez en una tienda; quizás de más mayores no hemos podido evitar colarnos en un espectáculo o colar una mentira fenomenal a los mayores; ya de adultos nos hemos excusado en una enfermedad aguda para no acudir al trabajo o para librarnos de una cita. Alguna de estas situaciones nos ha producido una ansiedad placentera: los mismos síntomas pero con un sabor cosquilleante, agradable y estimulante. Un riesgo divertido porqué no hay conciencia de peligro vital o simplemente negamos su existencia (p.ej: puenting).

Por otra parte hay que atender a la razón de que la ansiedad también puede generarse sin causa interna, externa o imaginativa (mental) y ello se debe a que los neurotransmisores pueden estar alterados por ellos mismos: déficit o exceso. Hay patologías y situaciones que provocan alteración de los neurotransmisores: errores genéticos, una depresión, agotamiento físico importante, falta de sueño, etc. etc.

Ah! Entonces la ansiedad no tiene porque ser un miedo imaginario?

Pues claro que no. Una buena parte de los trastornos que cursan con ansiedad tiene que ver con la neurofisiología, es decir con los mecanismos neurológicos de la ansiedad.

Es fácil de entender: de la misma manera que ciertos experimentos y estudios han demostrado que introduciendo un finísimo electrodo en una determinada parte del cerebro, al estimularlo podemos sentir gustos o sabores, si estimulamos otras partes sentiremos ansiedad. La estimulación cerebral la produce en última instancia la liberación o no de unos u otros neurotransmisores. Por tanto si esta función se encuentra dañada (la neurotransmisión), el resultado será una pseudo-percepción y así la interpretaremos.

Próxima entrada: La ansiedad flotante, aquella que puede resistir a los antidepresivos.

Si te gusta el tema, difúndelo.
Gracias!

miércoles, 11 de mayo de 2011

VOY A CAMBIAR EL GUIÓN DE LAS ENTRADAS


He visto que si bien al princípio hubo interés, este fue decreciendo con las posteriores entradas.
Como que no tengo ímputs he pensado que quizás era más interesante hablar de temas que no realizar un manual del "buen criar".
Así que he decidido cambiar el formato del guión.

El nuevo guión intentará analizar problemas que se producen en toda la evolución de la persona:
1.- Partirá de un diagnóstico,
2.- Se expondrá su significado y sus características.
3.- Hablará de las posibles causas descritas.
4.- Se emitirá un pronóstico,
5.- Se hablará del tratamiento,
6.- Y de una prevención.

De hecho, cuando pensé en La Urna de Cristal pensé más en temas sueltos que nos puedan mostrar cómo somos que no en hacer un decálogo evolutivo. No sé porqué me desvié. Pensé que las personas querían quizás algo más práctico y diário pero, ahora estoy convencido de que no.

Ya os aviso cuando tenga la primera nueva entrada

Gracias!

Saludos cordiales
Jacint.

lunes, 9 de mayo de 2011

DE LOS 3 A LOS 12 MESES-4, ES HORA DE DORMIR


El comer y el dormir son dos temas donde los pequeños suelen mandar y cuesta mucho ponerlos en su sitio.
Lo primero que habríamos de hacer es o bien tenerlos de entrada en su habitación o no pasar de los 3 meses en cambiarlos.
Existen aparatitos accesibles a los bolsillos que no solo nos mantienen a la escucha sinó que podemos ver lo que ocurre en su cuarto. Luego, reconozcamos que si los tenemos en el nustro es más por comodidad que por otra cosa.
Cuanto más tiempo los tengamos en nuestra habitación, más complicado será que después se acostumbren fácilmente a la suya.

Supongamos que bien de entrada o al cabo de poco tiempo nuestro bebé o bien no quiere dormir o bien se despierta y arranca llora que te llora a grito tendido.
Ya comentamos que hemos de afinar nuestro oído y dejarnos llevar por nuestros recuerdos ancestrales. Sobretodo las madres ya que parece ser que tienen un factor genético en este sentido.

Ya comentamos que hay que aprender cuando el lloro es de dolor. Las primeras veces aplicaremos el protocolo indicado en la anterior entrada.
Bien, el bebé llora porqué no quiere estar solo (no tiene sueño) o se despierta y quiere compañía. Suele ser un lloro constante, berreo casi (o sín casi), fuerte y claro, suena como a grito, lágrimas a montones, mocos...

Acudimos a su habitación, le damos la pipa (si usa) o le calmamos un poco o le dormimos. Lo dejamos en la camita y al rato, vuelta a empezar. Aquí es donde cometeremos el primer error. Si no le pasa nada, no le pasa nada. El lloro que sientes en tu interior te pone las pilas a cien y deseas ir. Si acabas yendo, acabarás durmiendo con él o llevándotelo a tu cama. Piensa que esta respuesta se graba a fuego en su coelcción de conductas. Cada vez que cedas añades más complicación para destetarlo del dormir.

Hay que dejarlo llorar. Una vez sabemos que no hay causa física, hay que dejarlo llorar. Los que usan pipa, a veces cuando la pierden lloran pero el volvérsela a poner los duerme, no hay que hacer nada más. Hay que dejarlo llorar. Te atas a una silla, si cabe.

Otros métodos llevan al mismo final pero tienen más en cuenta el sufrimiento de los padres y se basan en la desensibilización sistemática. ELlo significa que lo hacen por etapas: aguantar cada vez 5 o 10 minutos más; o si son bebés que los hemos acostumbrado a dormir con la luz encendida pero siguen llorando, pues aconsejan apagar la luz central y que se vaya acostumbrando a una luz de mesilla, luego a una luz del pasillo, luego a una luz piloto. Yo soy partidario que si queremos dejarles una luz piloto lo hagamos de entrada y aguantemos el tirón. Hay que aprovechar ahora que aún no saben andar ya que luego será más difícil ya que bajará de la cama y vendrá abuscarnos.

La extinción de la conducta en estos casos, siempre da resultado.

La ecuación es simple: el niño se siente solo (ello es un estímulo negativo para él), emite una respuesta que es el llanto y recibe o no un refuerzo sobre la conducta. Ello hace que cada vez que se sienta solo emita la conducta de manera que al cabo de pocas repeticiones el niño siempre se siente solo y a la mínima ejecuta la conducta. Ello va mal para que el bebé pueda ir aprendiendo el concepto de tolerancia a la frustración y ello puede repercutir muy mucho su posterior madurez.
Para el adulto, el estímulo negativo es el lloro de su bebé, la respuesta errónea es el ir a consolarlo y el refuerzo lo constituye que el bebé se duerma (el cese del estímulo). Los estímulos negativos son muy potentes, más que los positivos y siempre la respuesta va orientada a un refuerzo positivo (placer o ausencia de displacer).

Pero hemos de pensar que la vida se basa en estímulos negativos y que la madurez se afronta con la capacidad de resistirlos o buscar alternativas por uno mismo que no pongan en riesgo nuestra vida, ni que esclavicen a los demás. Sin capacidad de soportar las frustraciones no existe la madurez, ni la autonomia. Recordádlo y ello se aplica en todos los campos del desarrollo humano hasta las puertas de la adolescencia.

viernes, 6 de mayo de 2011

DE LOS 3 A LOS 12 MESES-3 COMER, LLOROS, DORMIR


A que és guapa la foto?

COMER:
Este en uno de los temas que más me ha gustado explorar en mis hijos. Todos pasan por lo mismo, unos más exigentes, otros menos, unos mejor comedores, otros menos.
Lo primero que tengo que decir es que en un tema que se contagia entre hermanos. Basta para que el niño/a (genérico) se acerque al año para que si su hermano mayor le hace "ecs!" a algo, él haga lo mismo. Pero bueno, el tema de los gustos viene más adelante (en la época del "NO!" por sistema).
Aquí irá en mucho con el tipo de carácter genético del bebé. Hay bebés que aceptan el cambio o la incorporación de otra comida que no sea la leche y otros les cuesta Dios y ayuda (quiere decir mucho, para los agnósticos). Unos les va un tipo de papilla a otros otro. Unos son "tragoncetes" y otros te hacen hacer el pallaso.
Lo peor es perder los nervios. Bien sea por cuestión de horarios, bien porqué se la ha de comer, bien para que no se "desnutra". Hay que predisponerse a que ello segúramente pasará.
Para tomarlo con paciencia hante la negativa de bebé, respiraremos hondo, anularemos todas las citas y compromisos y nos repetiremos hasta la saciedad que nadie se muere por no comer un plato, ni los bebés.
Cuando ello lo tengamos escritos en post-it por toda la cocina, podemos seguir cualquier protocolo de los que hay por la red (que sean razonables, claro).
Hay niños que si les distraes, comen.
Hay niños que si les mezclas un poco de la leche que beben les entra mejor el sabor.
Pero:
No usar la pipa (chupete).
No gritar.
No pegar, ni sacudir, ni forzar la apertura de la boca.
Censurar con un "chist!" si lo regurgita o escupe. Si te hace gracia la primera vez que lo haga se le graba la conducta que no veas. Esta censura, la entienden.
Si le dás una cuchara puede que se deje alimentar pero tendrás que limpiar más a fondo. Para mí no me importaba. Pensaba que así hacía prácticas.
Usa un babero con bolsillo.
No le riñas si se mancha, no lo entendería.
Si con todo la cosa va mal, piensa en lo que estás haciendo mal. Y si la cosa sigue que sigue, acude al pediatra o a un psicólogo infantil para que te oriente.
Piensa que aunque no entiendan las palabras entienden muy bien el lenguaje musical de la voz y el lenguaje analógico de tu cuerpo. Pueden entenderlo como una agresión o como una manera de que les distráigas (aquí te condicionan ellos a tí para su propio placer y distracción: Ello no es malo, simplemente le malcrías en esto).
A esta edad, hacia los 5-6 meses les gusta casi todo lo que le damos. Luego ello cambiará.

LLORAR:
A esta edad los lloros que yo he identificado son:
1.- Lloro de hambre
2.- Lloro porqué he perdido algo (más cerca del año).
3.- Lloro porqué me aburro
4.- Lloro porqué el pañal me incomoda
5.- o lloro porqué me duele algo que no sé bien, bien donde está.
6.- Lloro porqué estoy enfadado.
7.- Lloro porqué tengo miedo
Con el tiempo se aprenden a diferenciar los tipos de lloros y a saber qué hacer con los que son iguales o parecidos.
Por lo tanto, lo primero es no ponerse nervioso. El bebé lo captará y puede darle miedo o nos puede pillar en una conducta de atención negativa.
Está claro que hemos de atender al bebé que llora pero NO EN TODOS LOS CASOS.
El lloro del bebé transmite una sensación que la identificamos de una manera (casi) genética. Si escuchamos nuestro interior cuando el bebé llora tendremos muchas posibilidades de acertar en qué le ocurre.
Evidentemente ante un grito y un lloro de dolor, pensaremos en un daño agudo externo o interno. También en un susto (pánico).
También pude significar un problema físico el lloro in crescendo: de somiquear o lloriquear al lloro tendido.
Un lloro que alterana el somiqueo con un crescendo a boca abierta o a grito pelado, que decrece y vuelve a empezar o que no para pero se hace rutinario, suena más a un lloro de "me aburro".
Qué haremos de entrada? Iremos a ver qué pasa. Si cuando nos ve se le pasa todo es que se aburre o puede que sienta: "ya viene la solucionadora". La primera vez le podemos cojer y mientras le hablamos sin chillar, llorar, engatusar. Le hablamos como si nos entendiera: "vamos a ver qué te ocurre" o "qué te pasa, a ver?". Miramos pañal, tocamos frente, revisamos el estado de la ropa, si ha perdido algún juguete. Todo bien? pues tenemos dos opciones o le decimos que ahora no podemos estar por él o nos lo llevamos un rato de brazos, pero solo un rato y lo devolvemos para seguir con lo nuestro. Si en los brazos vuelve a llorar, puede ser que tenga hambre, sueño o algún tipo de moléstia física. Aquí lo mejor es esperar si se le pasa (puede ser un gas) y si no (pongamos 1 hora si no hay fiebre) habremos de llevarlo de urgencias.
Si lo dejamos y vuelve a llorar pero no detectamos un lloro de dolor, lo mejor es dejarlo hasta que acabemos con nuestras faenas ya que sinó sólo podremos estar por él ya que nos condicionará.
Soy de la opinión que los lloros nocturnos se han de tratar igual. Puedes ir una vez para cerciorarte que no hay ningún percance. Yo soy partidario de la pipa (chupete) hasta el año de día y hasta los 3 años de noche (siempre que el bebé quiera,claro). Pero tiene que ser rápido. Si lo calmas en brazos, solo una vez. Has de aguantar si sientes que no le pasa nada excepto que quiere compañía porqué no tiene sueño o se encuentra solo. Si estableceis la conducta de la vigília noctura, ta-ra-rí!
Bueno, se me ha hecho largo y no he terminado, lo dejo para la próxima entrada que será sobre el tema del lloro nocturno y como cortarlo de raíz o con la conducta ya instalada.

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Dá las solucioens que te han funcionado a tí,
Pregunta que si sé la respuesta te la digo y sinó te la busco en IE,

martes, 3 de mayo de 2011

¿CÓMO LLEGAMOS AL AÑO?-5 DE LOS 3 A LOS 12 MESES-2


Nos vamos a pasar entre 7 y 15 meses esperando que camine para que explore él mismo su entorno, se distraiga y nos dé un respiro.
Este período va a ser el del quiero y no puedo, Buaaaa!!
Nos va a poner a prueba en la comida, en el dsitráeme, puede que en el sueño. Todo ello se debe a que su cerebro va más deprisa que su físico.
Ha descubierto que el mundo exterior no forma parte de él sinó que funciona por su lado. Ello le crea curiosidad y deseo de tocar, llevarse a la boca...
Les fascina ver que si tiran algo al suelo y éste algo no vuelve a formar parte de su domínio enseguida, si lloran o gritan el vehículo se lo vuelve a poner delante para volver a tirarlo otra vez al suelo. Y así 100 veces por hora. Y aquí los pobres padres con el lumbago hecho trizas.
Porqué hace ésto? ya lo he comentado. En principio es porqué creen que lo que se va pero que se ve tendría que poderse tocar. Luego descubren que el acto de llorar, gritar o quejarse es la respuesta adecuada para recibir el refuerzo de que el objeto vuelva a poder ser tocado y poderlo tirar de nuevo (estímulo) para recreo de él. Quién condiciona a quién?
Con ello, a parte de aprender a saber hasta donde llega nuestra paciencia, el bebé ha comprendido que ver no és igual a tocar y tampoco a degustar. Está aprendiendo a entender sus sentidos.
En el cerebro, nuestros 5 sentidos más el habla y el concepto físico de uno mismo, están representados por áreas diferentes. Cada área se compone de 3 sub-áreas. La primera recibe el estímulo del órgano receptor (ojo, oído, etc), la segunda convierte en una imagen reconocible lo recibido y la tercera le dá un significado.
Claro, ello lleva su tiempo de desarrollo y de aprendizaje pero aúnque parezca que todo tarda mucho, en realidad la velocidad de desarrollo en los primeros meses de vida es vertiginosa. El cerebro sigue evolucionando después del nacer y se le reconocen varias etapas cualitativas de desarrollo. És lógico, el cerebro aprende y al aprender crea conexiones que lo hacen más complejo.
Hay varios campos en los que el bebé va a desarrollar su sentido de individualidad. Los campos que más sensibles son de crear problemas son aquellos que el bebé descubre con la práctica que es el dueño: comer, dormir, pipi-caca y lloros por derivados como el "chupete".
El bebé probará donde puede él sentirse dueño de sí mismo. Luego, por mucho que queramos "hacerlo bien", lo haremos mal, con lo cuál él podrá sentirse individuo. Con ello quiero decir que hay que tener muy claro aquello que no vamos a consertir que él domine porqué no está preparado y hacer ver que cedemos en otras cosas. Por ejemplo: hay que comer la papilla y él quiere manifestar ahí su poder de individuo. Puede cerrar la boca, escupir, regurgitar. Puede no querer dormir y montarse una juerga o un drama. Puede pedir chupete o brazos constantemente. Nos puede desesperar con cualquier "costumbre".

Hablamos luego de 3 conductas: comer, dormir, lloros.

Lo que no hemos de olvidar es que el bebé está creciendo y su personalidad se está fromándo. Hay que entender que los bebés no son malos, simplemente están desarrollándose y nuestra obligación es favorecer un desarrollo sano y ello significa que NO tengan problemas individuales, familiares, sociales o formativo-laborales a lo largo de su desarrollo.